Cuando una aventura se convierte en una visión

Cuando en 2008 el aventurero y hombre de negocios danés René Kaerskov se preparaba en el mismísimo Polo Norte para lanzarse en paracaídas desde un helicóptero al terrible frío del Ártico, no podía presentir aún que aquel iba a ser el salto a una nueva era.

Aquí fue donde, una vez llegado a salvo a tierra en el punto más septentrional del planeta, su corazón fue conquistado por la belleza sobria y fresca y la interminable vastedad blanca del hielo eterno. Subyugado por estas fascinantes impresiones, sedujo también a sus dos socios comerciales, Michael Witt Johansen y Lars Gram-Skjønnemann. Ambos daneses se dejaron inspirar por la belleza abrumadora del paisaje ártico y desarrollaron la visión de una nueva marca de relojes; una marca de relojes que sería tan pura, clara y de una belleza tan sobrecogedora como el propio Ártico.

Cuando un nombre escribe la historia contemporánea

Exactamente 280 años antes de este suceso, el navegante danés Vitus Bering se precipitaba a una aventura no menos temeraria: en 1728 navegó con su barco por una zona aún prácticamente virgen en dirección al océano Glacial Ártico. En su viaje atravesó un estrecho marítimo que más tarde recibiría su nombre: el estrecho de Bering. Vitus Bering fue el primer europeo que descubrió Alaska, donde justamente uno de los cuatro husos horarios lleva su célebre nombre: ¡Bering Time!
Recorrer nuevos caminos, atreverse a avanzar por zonas aún desconocidas: eso es lo que une a los daneses Vitus Bering y René Kaerskov con la marca BERING, ya que esa es la única forma de que una visión se convierta en realidad. Tan sólo así es como la marca BERING ha logrado la combinación perfecta de materiales extraordinariamente duros y un diseño extremadamente plano.